martes, 1 de noviembre de 2011

- "Noche de Samhaim" - Prólogo de "Agua de muerte"

Un regalito para celebrar esta noche mágica, sin entrar en Halloween -iba a escribir algo de miedo, pero me asusté a mí misma. Ejem...-. En su lugar, os dejo un trocito del prólogo de "Agua de muerte", un "spin-off" -en castellano... esto... ¿historia propia de un personaje secundario de una novela anterior? (soy vaga, prefiero utilizar un anglicismo y hacerlo más corto. jejeje)- de "El Sultán de los Tejados", pero en un tono algo más "serio" y con muchos misterios apilados.


"Noche de Samhaim"



“Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas, e meigas, feitizos das mencinheiras...”

El melódico conjuro iba siendo desgranado con voz solemne sobre el recipiente de barro.

Las llamas azules, que danzaban sobre el líquido que se consumía, iluminaban los rostros inquietos y exultantes de todos aquellos que observaban el ritual.

Un hombre, recostado contra la esquina más alejada de la oscura estancia, contemplaba con desinterés como la diabólica iluminación transformaba las caras anodinas de los participantes, en algo parecido a la antesala del infierno. Toda su atención se concentraba en la mujer morena que dirigía la ceremonia.

No tenía demasiado interés en las palabras que salmodiaba, aunque se tratase de un popular conjuro que invocaba en gallego los terrores y peligros ancestrales, para que se quemaran junto con el alcohol de la Queimada. Tampoco en las expresivas manos que, al volcar sucesivos cazos chorreantes de regreso al recipiente, creaban cascadas de llamas. Ni siquiera su rostro atractivo retenía su atención. Eran sus ojos los que lo tenían hipnotizado. Unos profundos lagos verde musgo, enmarcados por negras pestañas. Aquellos que llevaba tiempo buscando, aunque estuviesen en una cara desconocida. Quizás pudiesen llevarle a los correctos.

“... Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada”.

Tras el verso final, un silencio sobrecogido reinó durante unos instantes entre los presentes. Hasta los más incrédulos, miraban con ojos temerosos las lenguas de fuego que poco a poco se iban extinguiendo.

Tan sólo una vez que se hubo repartido en tacitas individuales la bebida flambeada, cuando el licor dulce con un regusto a café y limón se deslizó por las gargantas, las risas y la luz exiliada devolvieron al comedor de la casa rural su apariencia habitual. Sin embargo, si se prestaba atención, se podía ver en las ocasionales e inquietas miradas de reojo, que el ambiente sombrío y mágico de hacía unos instantes no había desaparecido, únicamente se había refugiado en la mente de los que habían presenciado el ritual.

- Continuará... -

Por: Victoria Hyde

Si queréis leer algun trocito más de mis historias en curso, visitad: Novelas en construcción.

1 comentario:

Sinkim dijo...

He leido varias de tus entradas y me gusta bastante tu estilo :-)

Este trozo, en concreto, me ha parecido muy bueno :-D

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