miércoles, 6 de octubre de 2010

- "Hombre-Tirita" - Consultorio de la Doctora Jekyll

Hombre-tiritaQueridas lectoras:

Anoche, entre cafés y copas, unas amigas me pidieron que pusiera por escrito mi teoría del “Hombre-Tirita”, bajo la premisa de que contribuiría al bienestar mental y sexual de muchas mujeres y, tras mucho meditarlo, me decidí.

Mis escrúpulos a la hora de publicar estas reflexiones –algo extraños en una columnista como yo, estoy de acuerdo– eran debidos en su mayor parte a los dolorosos recuerdos de donde surgieron pero, como bien me argumentaron mis amigas, eso sólo las hace más universales.
Para empezar creo que debería hacer una definición en toda regla.

“Hombre-Tirita”: es aquel caballero que permite superar una ruptura, amortiguando el dolor.

Sencillo ¿verdad? Pues en la realidad no lo es tanto. Pongamos un ejemplo práctico.

Acabamos de tener una ruptura en extremo dolorosa que nos ha hecho derrumbarnos y caer de rodillas y, como consecuencia, tenemos una bonita herida sangrante en dicha articulación. Como es lógico, en primer lugar aplicamos los primeros auxilios: desinfectantes (lloros e insultos imaginativos) y analgésicos (chocolates y amigas compasivas), pero la herida sigue ahí y cada pequeño roce o movimiento nos recuerda su existencia y vuelve a sangrar, ¡ese el momento de poner un “Hombre-Tirita” en nuestras vidas!

Pasemos a las preguntas cruciales.

¿Qué tamaño de “Hombre-Tirita”?
No sé por qué, pero es lo primero que me preguntan siempre que expongo esta teoría. Aunque creo que es obvio, contestaré. El necesario para tapar... la herida.

En realidad la primera pregunta lógica, sería:

¿Qué tipo de “Hombre-Tirita”?
En esos momentos de necesidad el que tengamos a mano hijas mías, que tampoco es el momento de ponerse demasiado exigentes; eso sí, siempre que cumpla las reglas básicas para ser un “Hombre-Tirita”, es decir:

  • Ser divertido.
  • Atento.
  • Cariñoso.
  • Excitante.
  • Bueno en el sexo.
  • E ¡IMPRESCINDIBLE! Que tenga algún defecto tan grave que tengamos seguro al 100% que jamás nos plantearíamos una relación seria con él.
  • Nota: Sería un buen detalle asegurarse ante que el candidato a "Hombre-Tirita" tampoco quiere nada serio... el mal karma no es algo a tomar a broma.

El último punto es especialmente importante e innegociable, no queremos una nueva relación queremos algo que nos permita curarnos de la anterior. Si no se tiene claro ese punto… es mejor volver a la etapa de los primeros auxilios hasta estar en mejores condiciones.

Una vez hecha una lista de candidatos que cumplan esos requisitos básicos, si se tiene suerte y la lista tiene más de uno, es el momento de decidir:

¿De plástico o de tela? ¿Cuáles son mejores?
Pues depende del tamaño de la herida. Si sólo es un rascón, con una de plástico que nos dure una o dos noches… es suficiente. Pero, si es más profunda, es mejor decantarse por una de tela que son más resistentes al uso y no se despegan si mojan… digo, si se mojan –perdón, lapsus mental– aunque después cuestan algo más de quitar.

Lo bueno de los “Hombres-Tiritas” es que te permiten proteger esa herida, darle tiempo de que se cure, disimulándola ante los demás y ante ti misma. Además tienen la ventaja de que, si se cae antes de tiempo, roza en la herida o se ensucia, siempre puedes sustituirlo por un nuevo “Hombre-Tirita” tantas veces como sea necesario, hasta la total curación.

Un “Hombre-Tirita” te sube la moral, te divierte, te consuela, te devuelve la autoestima, te quita las telarañas y te recuerda que, pese a todos los imbéciles del mundo, sigues siendo una mujer de los pies a la cabeza.

¿Peligros de los “Hombres-Tirita”?
Pues -dejando a un lado las charlas sobre sexo seguro que creo que no son necesarias a estas alturas ¿verdad?-, el principal peligro es confundirlos con un “Hombre-Esparadrapo”.

Os diréis, ¿Ya está otra vez ésta con sus términos raros? Pues sí, pero esta vez la definición es muy fácil de entender.

“Hombre-Esparadrapo”: Es aquel que en principio parece un “Hombre-Tirita” pero que, al intentar quitárnoslo, se adhiere con fuerza, nos reabre la herida e incluso puede provocarnos un daño aún mayor.

Aquí es cuando vuelvo a recordar el último punto de las reglas del “Hombre-Tirita”. La que es imprescindible. Cuando algo nos duele es fácil el querer pasarla por alto, pero es importante tener claro que un “Hombre-Tirita” JAMÁS será una pareja y con esa idea en mente debemos ponérnoslo. Cada una de nosotras sabe cuales son los grandes defectos que podemos soportar en pequeñas dosis pero con los que jamás podríamos vivir, por lo que no voy a daros una lista exhaustiva, pero sí algunas ideas: ideas políticas contrarias, otra religión, machismo, complejo de Peter Pan, tendencia al alcoholismo, derrochador, con una madre insoportable (éste es de los peores)… Sólo un consejo, el que sea promiscuo e infiel… no es suficiente ya que, en periodo de convalecencia, las mujeres solemos ser proclives a contraer las fiebres “yo soy la única que lo entiende y conmigo cambiará” muy comunes y peligrosas por sus efectos a largo plazo.

¿Cuándo dejar de usar “Hombres-Tirita”?
Creo que es la única respuesta sencilla de este artículo. Cuando te canses o cuando puedas caminar sin que te duela. El que te quede o no cicatriz… no es tan importante. Las grandes caídas dejan grandes señales pero también te enseñan a mirar bien antes de pisar.

¿No pensáis lo mismo?



Aquí os pongo mi lista de entradas como Consultorio de la Doctora Jekyll

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Te falta un punto fundamental:
Nunca debe de saber que es un hombre-tirita, que está siendo utilizado.
Sí le puedes hacer creer que vas en serio, que te gusta, que hay posibilidades de una relación seria, se volcará totalmente en cuerpo y alma, y tu recuperación será muchísimo más rápida.
Una vez que nos hayamos recuperado, quitarlo con cuidado, romperle bien el corazón en tiras para que no nos moleste y dejarlo inservible.

Pringadilla dijo...

Si eso pasa... es que no se ha elegido a un hombre-tirita, sino a un tío decente al que se le ha usado de mala manera. Con eso no estoy de acuerdo. Lo esencial para ser un hombre-tirita es que él TAMPOCO quiera una relación seria.

Sakurita dijo...

idem, yo personalmente no podria coger a un tio que esta colado por mi y que se vuelque en mi para luego dejarlo tirado como me han hecho a mi.

En una relacion con un hombre tirita, es dejar las cosas claras desde un principio, y si se ve que las cosa empieza a torcerse entonces te despides de buenas maneras y a siguiente.

Gaztea dijo...

Me encanta el artículo Doctora Jekyll, y estoy totalmente de acuerdo.
Pero reconozco que el primer comentario lleva "desgraciadamente" su parte de razón.
Ya que si quieres que alguien, cómo muy bien dices sea atento, cariñoso, divertido,
y te consuele, lo lógico es que te quiera y sienta cosas por tí.

Nadie da duros a cuatro pesetas, y menos los tíos que para nada son un derroche de amor.
Ya conocéis a los míticos "picaflores" que parecen ser todos encantadores y hombres perfectos
y luego desde que consiguen lo que quieren desaparecen por donde habían llegado.

Ahora si quieres un tío que esté para levantarte la moral,
sólo se consigue haciéndole creer que quieres ser su novia,
y que poco a poco te intente conquistar, la clave está en ir jugando con él sin hacer que la relacción avance,
que unas veces piense que le quieres y otras veces pasando olímpicamente como si estuvieras enfadada,
hasta que llegue un punto en que se arte él, o te artes tú y lo dejes.
Para mantenerlo en vilo, nunca falla la frase:
"Ahora mismo no me quiero ilusionar con nadie",
"No estoy muy segura y no quiero que nadie pague los platos rotos"
Eso parece que los vuelve locos, como si fuera un reto personal, jajajajajaja.

A mí me funcionó de maravilla, y te digo que superé lo de mi "ex" muy rápido.
Aunque tengo que reconocer que a veces me dá pena cuando veo a "mi tirita", sobre todo después
de los regalos que me hizo.
Pero así es la vida...

Pringadilla dijo...

Bienvenida Gaztea, me alegro de que te haya gustado el artículo.
Tal y como respondí a un comentario anterior, el requisito imprescindible para ser un hombre tirita es que él tampoco quiera algo en serio (vulgarmente llamados "cabrones" o "alérgicos al compromiso"); ya que soy una firme seguidora del Karma, y hacerle daño a un hombre bueno para olvidar a otro... en el fondo te deja marca y también acaba perjudicándote a ti misma.

Anónimo dijo...

Y que pensais que puede hacer que un hombre bueno (y pienso que normal: con sus virtudes y sus defectos), solo sea tomado por las mujeres como hombre tirita. Hablo de mi, me ha pasado varias veces, y algunas de ellas he salido bastante perjudicado.
PD.: supongo que mi actitud tambien debe influir, para que ya me haya pasado eso varias veces.

Pringadilla dijo...

Creo que lo primero que deberías dejar de hacer es autodenominarte como un "hombre-tirita". Supongo que si lo haces es porque has tenido una o varias relaciones breves y/o en las que te has sentido utilizado -corrígeme si me equivoco-; pero utilizar ese término en ti mismo con ese sentido peyorativo, sólo hace que te sientas peor.

En segundo lugar, cuando empezamos una relación sólo somos responsables de nuestros propios sentimientos y hacemos un "salto de fé" en lo que respecta a los de la otra persona. De igual manera, al acabar una relación lo principal es sentir que por nuestra parte hemos hecho todo lo que ha estado en nuestra mano para que funcionara; de forma que no tengamos remordimientos al respecto.

Sin embargo, es imprescindible en este punto entender que todos los esfuerzos y/o "regalos" (tanto materiales como inmateriales) que le hemos hecho a esa persona ha sido siempre por propia voluntad y no se debería esperar una retribución equivalente. No todos somos iguales, ni tenemos la misma forma de demostrar afecto, ni le damos la misma importancia a las mismas cosas; por ello es esencial que tengamos claro que nos damos libremente, sin esperar nada a cambio. Un regalo si esperas que te lo devuelvan... no es un regalo.

Por último, creo que a la hora de empezar una "relación" que sea algo más que casual, que empiece a tener una duración en el tiempo, es muy importante dejar más o menos claras las expectativas que sobre ella se tiene. Si se quiere algo serio, algo informal, sólo relación sexual, amigos con derecho a..., o se está buscando nuestra otra mitad. Siempre digo que la sinceridad evita muchos dolores innecesarios. Ninguna de estas opciones es mala en si misma, sólo lo es si uno de los implicados quiere más de lo que el otro puede dar.

Aún así te pueden engañar, abandonar y/o ignorar; pero hay menos posibilidades.

Si como dices eres un hombre bueno, acabarás encontrando a esa persona que te sepa apreciar en todo lo que vales. Aquella que no te quiera por tus virtudes, sino a pesar de tus defectos, que al final es lo más importante.

Valórate a ti mismo, da sin esperar nada a cambio, sé sincero y no te aferres a una relación en la que sepas que la otra persona no quiere lo mismo que tú.

Espero que estos consejos de una "doctora" con problemas de personalidad múltiple te ayuden.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu respuesta (no esperaba tanta rapidez). Sí, no debería colgarme ninguna etiqueta, y no suelo hacerlo, pero hay momentos en los que resulta muy fácil sentirse identificado con una etiqueta.

Cuando digo que he salido perjudicado, no me refiero a que me haya sentido maltratado o utilizado,considero que he sido tratado con honestidad e incluso cariño. También estoy de acuerdo contigo en que hay que dar lo que se quiera, sin esperar ninguna retribución a cambio. No creo que en las relaciones (al menos a priori, en los comienzos) deba actuarse con un fin o meta predeterminado. Será con el tiempo, cuando los sentimientos empiezan a esclarecerse (y la relación se va prolongando), cuando haya que poner las cartas sobre la mesa. Hasta hay de acuerdo. Y, sinceramente, creo que siempre he actuado así (al menos conscientemente, supongo que en mi inconsciente ha habido ocasiones en las que he guardado falsas y prematuras esperanzas)


Existen muchos tipos de relaciones, y estoy de acuerdo contigo en que ninguna es mala de por sí. Desde mi punto de vista el problema ha surgido cuando, al conocer mejor a esa persona, he empezado a sentir más por ella. Y..no se, supongo que que me he equivocado en ese 'salto de fe', y en la interpretación de los sentimientos de la otra persona.

Y es que, las dos mujeres que más me han marcado, empecé conociéndolas así. También creo que hice lo que estuvo en mi mano,y no me reprocho nada a mi mismo (ni aninguna de ellas). Excepto la última vez, en la que por miedo no me permití ser sincero conmigo mismo y reconocer mis sentimientos (de forma que yo solito me rechacé); hasta que ya fue demasiado tarde y me quede cn cara de estupido. Eso sí me ha dolido de mi mismo, pero bueno, de todo se aprende, y ya se que no es buena idea tratar de ahorrarse sufrimiento (la menos no siempre), y al esquivarlo podemos toparnos con otro.

Simplemente, es doloroso querer a alguien, y sin embargo tener que acotar tus sentimientos porque nunca serán correspondidos. No haber tenido la posibilidad de haberlas conocido como verdadera pareja, aunque luego no hubiese cuajado. El sentirse en un limbo, en el que nisiquiera existe el desamor porque nunca hubo amor.

Anónimo dijo...

Por último, he estado viendo el resto de tu blog, y te doy la enhorabuena por él (aunque no la necesites, pero a nadie amarga un dulce). No se si has leido a Paul Auster, pero te lo recomiendo,cualquiera de sus libros (y tiene muchos).

Me ha gustado poder expresarme ante una persona ajena a mi vida (aunque no acostumbre de ello, y tampoco estoy compleamente seguro de todo lo que he dicho), y tus palabras me han parecido bastante acertadas y muy útiles.

Y, quizás ya me estoy metiendo donde no me llaman, pero confío en que entre 'los de segunda mano' también hay personas muy valiosas, a los que sus cicatrices no les han supuesto una derrota, sino parte del proceso para encontrar su verdadero sitio y a la persona a la que amar y con quien compartir su camino ;)... y pensar lo contrario sería derrotarse a uno mismo. (sí, quizás aun no he recibido suficientes palos,jejeje... ya te contaré).

Volveré por aquí, para beber de tu Diario.

Victoria Hyde dijo...

Me alegro de que te guste tanto el blog, anónimo, y espero que sigas leyéndome y disfrutando con ello.

Teniendo en cuenta mi "avanzada edad" debería empezar a considerarme también como de "segunda mano"; por lo que sí, pienso que aún VALEMOS la pena. Jejeje. (aunque también venimos con manías incorporadas).

Estoy de acuerdo en que las situaciones de "amor no correspondido" son dolorosas, pero es precisamente en esas ocasiones dónde la sinceridad es nuestra mejor aliada; ya que si la respuesta es sí... ¡Fiesta! y si es un no rotundo... nos da la oportunidad de curarnos y pasar página.

Hay que pensar que ser capaz de amar es uno de los mejores regalos que recibimos, pero eso no asegura la correspondencia; por eso apreciamos aún más cuando encontramos a alguien que también nos ama. Digamos que es un entrenamiento hasta que encontremos a nuestra "media naranja".

María Elena dijo...

A ver una dudilla que me surge... Un hombre-tirita se supone que debe reunir los requisitos de uno ideal pero que no quiera nada serio. Pero alguien se ha planteado que uno que no quiera nada serio se cansara a los dos días de nuestros lloros y se largará...? Es imposible tener a una persona con esas características pendientes de nosotras cuando estemos heridas y no terminar queriendo algo serio, antes o después sucederá y más cuando nuestro corazón es vulnerable. No sé si alguien lo habrá comentado ya, hay demasiados comentarios y muy largos para leerlos todos.

Bela Marbel dijo...

Muy bueno Dra Jekyl, supongo que te refieres al típico ligón encantador que te sirve para pasar un buen rato pero con el que no mantedrías una relación seria y que se lo pasa divinamente vagando de flor.

Anónimo dijo...

Lastima...En lo que han quedao!!!! ¡Valgame diossss!!!!
Hombre tirita...Pobres hombres.
Tan machotes y solo hacen el trabajo de una ventosa momentanea.

Entradas recientes

Entradas populares