jueves, 21 de abril de 2011

- "La prueba del algodón"

En materia de pesadillas de una ama de casa, el puesto principal siempre estuvo representado por el dedo de la suegra.

Ese índice levantando, mostrando con sarcasmo el polvo acumulado en un recoveco del que desconocías la existencia.

Quizás esa imagen es traumática para nosotras, gracias a la memoria femenina colectiva. Una de cuyas pesadillas son esas terribles amas de llaves que conseguían que las doncellas vagas y/o poco cuidadosas se echasen a temblar dentro de sus enaguas.

Sin embargo, mi primer puesto en cuestión de momentos bochornosos va a ser ocupado a partir de ahora por... ¡un niño de dos años en pijama!

¿Que por qué? Muy sencillo.

Deja suelto a un enano en pijama de felpa, sin ganas de acostarse e intentando huir de sus padres, y pronto serás incapaz de asomar la nariz en cualquier reunión de mujeres independizadas.

Los cercos negros en las rodillas y las pelusas adheridas por doquier son la mejor prueba del algodón que existe. ¡Y de nada sirve jurar y perjurar -con el vapor saliéndote de las orejas- que limpiaste hasta con cepillo de dientes! La prueba demuestra lo contrario.

Estás juzgada y condenada.

Mi único consuelo es que mi madre no fue testigo de ello o sería incapaz de afrontar a sus amigas. Seguro que le decían: "¡Mira lo que ha hecho la cerda de tu hija!"

En fin, como soy una persona práctica que sabe aprender de sus errores... he decidido que la próxima vez que venga un niño pequeño de visita, lo rociaré con el spray para las mopas.

No hay mal que por bien no venga.

3 comentarios:

menchu dijo...

Buena decisión. Spray para mopas en el pijama del niño. Yo lo voy a poner en los calcetines de mis hijos. Total, dos pies del 43 y otros dos del 45 dan para limpiar muuucho espacio ¿no?

Yolanda Quiralte dijo...

Ostras Menchu, ponles ya la mopa en los pies jajaja. Yo como soy una guarra convencida ni sufro ni padezco jajja sólo escondo las pelusas cuando las veo. HAla, me voy a esconder tres o cuatro... Por cierto, el hijo de mi amiga se comió una arg.

Victoria Hyde dijo...

Sip Menchu, tener "niños" de ese tamaño puede ayudar mucho a una ama de casa avispada (tengo un amigo al que su madre les hizo zapatillas de estar por casa con tela de bayeta...).

Este niño, por suerte, si se ha comido alguna (que yo juro y perjuro que las expulsé de mi territorio), fue tan considerado como para hacerlo fuera de nuestro radar jejeje.

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