sábado, 20 de noviembre de 2010

- "Como ser depresiva y no morir en el intento - Parte I" - Consultorio de la Doctora Jekyll

Queridos lectores:

Hace poco tiempo escuché en el autobús a un par de chicas hablando de la depresión que tenían. Tras escuchar su conversación -cuando es por temas terapéuticos no se considera cotillear... ejem- me di cuenta que de lo que estaban hablando era de una "depre" porque un chico no la había llamado. Y eso me hizo pensar.

Hoy en día se ha vulgarizado el término depresión y se utiliza de forma normal en nuestro vocabulario, aunque no con su significado inicial; pero...


¿QUÉ ES UNA DEPRESIÓN?
Según la definición psicológica de la RAE es "El síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos". Lo cual queda muy técnico, pero es difícil de entender.

Según yo misma, es "una situación de tristeza prolongada, en la que el desánimo llega a tal punto que te impide realizar tu vida normal".

No estoy de acuerdo con llamar a la "depresión" enfermedad. No es algo contagioso -bueno, en teoría- o algo autoinmune; es más bien que nuestro cerebro carece de los recursos para enfrentar determinada situación y utiliza la táctica de "hacerse el muerto", igual que un animal acorralado.

Hay diferentes grados de depresión: desde la "depre" (que no se consideraría como tal), una apatía generalizada -es importante no confundirla con vaguería, ejem...-, arrastrarse por los rincones, llorar por los rincones, f*** por los rincones (¡¡¡ah, no. Eso es otra cosa!!!!) y, por último, instintos suicidas. Si has llegado al último punto. ¡PIDE AYUDA YA!


¿CÓMO SE CAE EN UNA DEPRESIÓN?
Es la pregunta del millón. A todos nos gustaría saberlo pero no es tan fácil. Hay miles de factores que influyen desde la genética, al momento, la edad... pero para mí -y para muchos loqueros- lo principal son la pérdida de apoyos.

APOYOS:
Quien haya jugado al popular juego "Jenga" debe saber que hay dos formas de que se te caiga la torre: quitar alguna pieza fundamental de la base o quitar demasiadas de la parte de arriba y que se te desequilibre. Caer en una depresión funciona de una forma similar.

  • Pieza Fundamental de la Base:
    Ésta es la forma de depresión más socialmente aceptada. Cuando pierdes algo tan importante para ti: familia, amor, trabajo, salud, estatus social... que tu torre se derrumba y no sabes cómo montarla.
    Para mí, creo que es la "más fácil" de superar. Puede que cueste tiempo, pero una vez que esa parte de tu vida haya vuelto más o menos a la normalidad -dentro de lo que se pueda- es más sencillo reconstruir tu torre.

  • Demasiadas Piezas de la Parte Superior:
    Y ésta es la más socialmente incomprendida. También la más difícil de aceptar para el que la padece y la más complicada de resolver porque primero hay que localizar los puntos que fallan.

    Excesiva autoexigencia, falta de amigos, descontento con tu vida, metas inalcanzables,... Todos ellos, son problemas sin importancia, pequeñas nimiedades, cosas que no deberían afectarnos... pero lo hacen. Y cuando se acumulan demasiadas... van socavando nuestra autoestima y nuestra energía.


Son dos formas diferentes de caer en ella, pero igualmente dañinas.

Ya sabemos cómo se se entra al Limbo, pero... ¿Cómo saber si ya se está dentro? Muchas veces "los árboles no te dejan ver el bosque" y esa es quizás la parte más importante para salir de una depresión. Reconocerla. Y cuando hablo de reconocer, lo hago en sus dos sentidos:
  • El principal -y el más complicado- reconocer ante uno mismo que se tiene un problema y que se necesita ayuda.
  • Y reconocer los síntomas que nos indican que hemos pasado de una "depre" larga a algo más serio.

SÍNTOMAS:
No es necesario tenerlos todos para que te diagnóstiquen una depresión, pero suelen darse varios de estos puntos en muchos casos.
  • Tristeza:
    Todos tenemos un día triste, no es nada raro. Incluso una temporada. Pero llega un momento que esa tristeza sin nombre -muchas veces sin razón aparente- puede alargase, y se alarga y se alarga hasta que parece que sea nuestro estado de ánimo habitual y empieza a repercutir en nuestra vida normal.

  • Apatía y pérdida de placer:
    "No tener ganas de nada". Ese sería un buen resumen. Y cuando digo de nada, digo de nada. No es una tarde de vaguería, es perder el gusto por las cosas que en otro momento nos apasionaron. Ni hobbys, ni amigos, nada consigue animarte. ¿Ni el sexo? En realidad las ganas de sexo es una de las primeras cosas que se pierden -sobre todo en las mujeres-. Ni te apetece ni lo disfrutas de verdad.

    Parece una tontería, pero es uno de los síntomas más complejos porque es "la pescadilla que se muerde la cola". Como no me apetece, no hago nada. Como no hago nada, no lo lo disfruto. Como no lo disfruto, no me apetece... Y así hasta el infinito.

  • Cansancio sin explicación:
    Una vez que ni las vitaminas, ni el descanso, ni el médico consiguen que nuestra energía suba... Puede ser que nuestra tendencia a arrastrarnos desde que nos levantamos, venga dada por un ánimo depresivo que haya agotado nuestra energía.

  • Ansiedad:
    Esta palabra suele ir de la mano con la depresión, aunque no siempre es al inverso.

    Es como un picor que no consigues rascarte, que te impide encontrar la paz y que te hace magnificar cualquier suceso. Como dice el refranero popular "hacer una montaña de un grano de arena", o por lo menos eso parece desde fuera; desde el interior de la cabeza del ansioso parece un Everest imposible de escalar.

    Suele desencadenar otros síntomas como las alteraciones del sueño o de apetito.

  • Trastornos del sueño:
    La enfermedad de nuestra época, sin lugar a dudas. El stress, el ritmo de vida y la falta de horarios fijos -los fines de semana de fiesta hacen estragos en el biorritmo... y en el bolsillo también de paso-. Pocas personas adultas te dirán que duermen como un bebé; así que... ¿cuándo pasa a ser una señal alarmante?

    Cuando se alarga en el tiempo y afecta a tu vida diaria y hay dos tipos principales.

    • Insomnio: No me refiero a un par de noches durmiendo mal, si no a cuando la falta de sueño se va acumulando a lo largo del tiempo y afecta a nuestra salud.
      Hay varios tipos de insomnio, los más comunes son:
      • Dificultad para conciliar el sueño.
      • Despertarse antes de que suene el despertador y no poder volver a dormirse.
      • No descansar (hay que comprobar si se tiene apnea).

    • Marmotismo:
      Termino "médico" acuñado por mi que designa el caso en el que -por mucho que duermas- tu cuerpo siempre te pide más y/o el abandonar el refugio de las sábanas te resulta una hazaña. No hablo de la típica pereza de una mañana fría, si no de cuando el levantarte del colchón te provoca sufrimiento y sólo algo urgente (niños, trabajo, examen, ir al baño...) consigue el milagro. Hasta que ni eso funciona.

Cualquiera de estos dos casos -por contrarios que parezcan- indican que algo dentro de nosotros no está bien y, o bien nos quita el sueño, o bien huímos dentro del sueño.

En estos casos es mejor acudir al médico para que nos de consejos y/o medicación si es necesario.

Como decía un viejo profesor mío... SI NO DUERMES, NO RINDES.

  • Trastornos Alimenticios:
    Otro síntoma clásico. La humanidad se puede dividir en tres tipos: los que cuando están estresados comen demasiado, los que dejan de comer y a los que nada les altera el apetito -personalmente, creo que estos son réplicas robots de los abducidos por marcianos...

    Lo mismo que en el caso anterior. ¿Cuándo comienza esto a ser un problema?

    Y la misma respuesta. Cuando afecta a tu vida diaria y a tu salud. También hay dos tipos principales.

    • Pérdida de apetito:
      No me refiero a un regimen, ni tiene por que ser algo consciente. Simplemente, es el momento en que nuestro consumo de alimento se reduce de forma alarmante y suele venir acompañada por una pérdida importante de peso. Es importante controlar este problema en sus primeras fases, porque si el estómago se "cierra" después cuesta mucho más volver a comer.

    • Zampar:
      ¿Quién no se ha consolado durante un mal momento atiborrándose de helado, patatas fritas o chocolate? Pues es esto mismo pero elevado a la exageración. Nuestro volumen de comida aumenta -y también nuestra circunferencia- cada vez más, hasta que afecta a nuestra autoestima y/o salud.
      Es más preocupante cuando esto deriva en la culpabilidad que lleva a la bulimia. Es importante acudir a un profesional en este punto.

  • Culpabilidad constante:
    Si te sientes como Atlas sosteniendo el mundo y cualquier pequeño obstáculo en el camino te desencadena episodios de autoflagelación mental -si es física y llevas puesto cuero, se considera gustos sexuales alternativos-; es muy posible que en su mayor parte sea el efecto "lupa" de nuestro cerebro que está aumentando desmesuradamente nuestras emociones.

    Es muy común en estos casos el sentirse culpable por no ser capaz de "animarnos" y creer que deberíamos mejorar nuestro estado de ánimo sin ayuda.
  • Pensamientos suicidas:
    Aunque no te guste Marilyn Mason ni la decoración de calaveras, si de repente te surge una atracción morbosa por la muerte o por hacerle una visita anticipada a los antepasados; es un síntoma claro de una depresión avanzando a toda máquina, en ese caso es IMPRESCINDIBLE pedir ayuda de inmediato.

    Aunque hay muchos más posibles síntomas e infinitas combinaciones entre ellos, estos son los principales y más relevantes. Es normal una vez llegado a este punto creer que nada tiene remedio, que nada se va solucionar y que nada se puede hacer; pero... NO ES CIERTO .


    Al igual que una caries se crea por un mal hábito dental, una depresión suele estar causada por una mala "HIGIENE MENTAL". Un término extraño pero apropiado. Esto quiere decir que mejorando nuestros hábitos de comportamiento y los derroteros por donde circulan nuestros pensamientos, se puede recuperar nuestro caracter habitual.



    Como os prometí, aquí está la segunda parte de este monográfico, en la que escribo sobre cómo tratar una depresión.


    Aquí os pongo mi lista de entradas como Consultorio de la Doctora Jekyll

    3 comentarios:

    REM.G dijo...

    JJJJa?
    Aun no se si reír... o asustarme.
    Está muy bien. si que tienes un humor raro.
    jajaja

    Pringadilla dijo...

    Que conste que te lo advertí jejeje. Me temo que me cuesta tomarme la vida con absoluta seriedad. Mi frase es... "si no te ríes de la vida, la vida se ríe de ti"

    Nelly dijo...

    Lo importante es buscar cosas que te hagan sonreir (disculpa que falten las tildes pero mi movil en los blogs no me deja ponerlas), y ser consciente de que tarde o temprano esa tristeza pasara porque en esta vida todo cambia.
    Un abrazo!
    Nelly. (Eva)

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